Fauna de La Sierra de Enguera
El gran naturalista y padre de la geografía moderna Alexander von Humboldt fue uno de los primeros en hacer notar la ambigüedad que encierra el término castellano de monte. Por un lado significa accidente del terreno que se eleva notoriamente, y por otro lado significa tierra inculta cubierta de árboles, arbustos o matas. Tanto una como la otra definición es aplicable a la sierra de Enguera.
La fauna que puebla nuestros montes manifiesta una gran variedad debida a la extraordinaria diversidad de hábitats, dada la estratificación de la vegetación y la diversidad climática. Por otro lado, en un mundo en transformación, donde gran parte de la naturaleza ha sido destruida o deteriorada, las montañas constituyen refugios para muchas especies animales. Sumados estos refugiados a la fauna autóctona original convierten a las montañas en auténticas áreas donde se guardan muchos de nuestros preciados tesoros zoológicos.
Con el único motivo de dar a conocer estos tesoros faunísticos, en el sentido de que se valora más lo que se conoce, he aquí algunos ejemplos de animales que pueblan los montes de Enguera.
Santiago Sánchez GarcíaMiembro del grupo fauna de ADENEBibliografía consultada:
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Enciclopedia Catalana. “História Natural dels Països Catalans”.
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Enciclopedia de la Naturaleza de España. “Monte Mediterráneo”. Ed. Debate/Círculo.
Lagarto Ocelado (Lacerta lepida)
Uno de los reptiles más abundante de los montes mediterráneos es el lagarto ocelado, llamado vulgarmente por la zona de Enguera ardacho. Este bellísimo saurio, surcado por dos filas de grandes círculos azul celeste, los ocelos, que le dan nombre, es también el mayor de los reptiles europeos, un verdadero coloso que puede llegar a medir casi un metro en algunos ejemplares especialmente longevos. Son buenos trepadores, no siendo raro verlos encaramados a las carrascas; huyen, pero si se ven hostigados hacen frente a casi cualquier animal, incluido el hombre, y son de temer por la fuerza de esas tenazas que tiene por mandíbulas, aunque no son venenosos. Mantienen la sorprendente capacidad de la automutilación de la cola, que al estar dotada de movimiento autónomo tiene la misión de distraer la atención del predador (culebra bastarda, águila culebrera) en tanto que el ardacho huye y regenera, con el tiempo, una cola nueva.
Víbora Hocicuda (Vipera latasti)
Como todas las víboras, la hocicuda presenta una pupila vertical, que nos habla de unos hábitos crepusculares o francamente nocturnos, una cola corta y pronunciada y una cabeza triangular en la que puede apreciarse un cuello marcado en negro en conexión con el resto del cuerpo y un morro levantado y vuelto hacia atrás, podríamos decir que respingón, al que alude su apelativo común. El temor, más que la sabiduría popular, es el que ha dictado unas claves de identificación confusas –tales como las manchas en zig-zag- que pueden poseer numerosas especies totalmente inocuas. Sus verdaderas presas, aquellas que captura inoculándolas veneno, son pequeños animales como -ratones, topillos, ratillas campesinas, musarañas, lagartijas, etc- de manera que si muerde a animales de mayor talla, incluido el hombre, es por razones defensivas al haber sido alarmada o sorprendida. Su picadura, en cualquier caso, no suele ser mortal para nuestra especie, pero esto depende sobre todo de las condiciones del individuo afectado; niños, ancianos o personas con problemas cardiovasculares pueden correr un gran riesgo.
Aguila Real (Aquila chrysaetos)
Es una rapaz diurna de alas grandes, adaptada a un régimen carnívoro con un pico ganchudo y poderosas garras. Las hembras son normalmente de mayor tamaño que los machos. Nidifican en los árboles, en
cornisas o en el suelo. El ejemplar adulto
es de color pardo leonado, a veces con
cabeza pálida; el inmaduro se distingue
por tener blanca la base de la cola y por
la mancha blanca debajo del ala. Es bastante
silenciosa, pero emite un “tuii-o” parecido
al ratonero común y un reclamo ladrante.
El vuelo es muy majestuoso, remontándose
y planeando, con las puntas de las alas
separadas y dobladas hacia arriba; a veces
vuela durante horas seguidas. Probablemente
es el águila de su tamaño que habita en más
partes del mundo, aunque es una especie
protegida por su escasez de ejemplares.
Aguila Perdicera (Hieraaetus fasciatus)
Es una rapaz diurna de alas grandes, adaptada a un régimen carnívoro con un pico ganchudo y poderosas garras. Las hembras son normalmente de mayor tamaño que los machos. Nidifican en los árboles, en cornisas o en el suelo. Tiene un tamaño intermedio entre el ratonero común y el águila real y es la que mejor se diferencia de las rapaces de su tamaño de la Región por el contraste, en la parte inferior, de las puntiagudas alas entre el fondo blancuzco y la franja central oscura. Débilmente moteada por debajo, pero parece blanca a distancia. El reclamo lo realiza con una especie de “cli-cli-cli-cli” bastante musical. También esta especie está totalmente protegida.
Cabra Montesa (Capra pyrenaica hispanica)
Es un animal de aspecto macizo y patas robustas, los machos presentan una gran cornamenta y las hembras, pequeños cuernos.
La peculiar morfología de su pie le permite una perfecta adaptación a los terrenos rocosos.
En el período de celo (octubre-noviembre), los machos acostumbran a realizar espectaculares batallas,
en las cuales, según unas pautas de conducta muy rituales, entrechocan las cornamentas mientras se
mantienen derechos sobre las patas posteriores.
No se tienen datos precisos de su alimentación en la zona Mediterránea, parece ser que se ha adaptado
bastante bien a la vegetación de ambientes secos, teniendo preferencia por el madroño, genista, hoja de
roble valenciano.
La caza del macho, que puede llegar a pesar 110 Kg, ocupa un lugar principal entre las aspiraciones de todos
los aficionados a la caza mayor. La caza abusiva les ha hecho desaparecer de muchas sierras, actualmente,
su supervivencia está asegurada gracias a la creación de reservas de caza, en donde se practica la caza
controlada, que reporta importantes beneficios a la administración.
Jabalí (Sus scrofa)
En la morfología general del jabalí, destacan determinadas características consideradas como primitivas,
en las cuales se piensa que reside una gran parte de su capacidad de proliferación.
En primer lugar, su dentición es completa y esto les capacita para comer carne, triturar hierba, etc.,
por lo cual se dice que son omnívoros.
En segundo lugar, tienen una alta tasa de proliferación y sus crías crecen a gran velocidad.
Por último, cambia su residencia ecológica con frecuencia y se desplaza a gran ritmo cuando las condiciones
lo exigen.
Entre su dieta alimenticia se encuentran: semillas, frutos, bulbos, gramíneas, gusanos, insectos, huevos de
hormiga, peces, reptiles, pájaros, ratones.
Es un animal fundamentalmente nocturno que le gusta hurgar en los suelos húmedos para sacar los alimentos,
dejándolos totalmente labrados. Este hecho puede tener cierta importancia ecológica, ya que aumenta la
heterogeneidad e los pastos y altera el sistema de microrriza en el bosque.
Durante los últimos años, las poblaciones de esta especie han experimentado un aumento considerable ya que
por un lado han desaparecido sus depredadores naturales como son los lobos y los linces y por otro se ha
ido despoblado grandes extensiones de montes.
Conejo (Oryctolagus cuniculus)
El conejo es la presa por excelencia del monte mediterráneo, o lo sería, si una terrible peste,
la mixomatosis, no hubiera arrasado sus efectivos.
El conejo es un animal de buen tamaño y muy prolífico;
no podría ser de otra manera si tenemos en cuenta que casi todos los predadores mediterráneos de cierto
tamaño le cazan en diferentes circunstancias, horas y lugares; reptiles, aves de presa, mamíferos carnívoros,
todos son especialistas en el conejo, incluido el hombre en forma de cazador rural.
El conejo, como la encina, es uno de los seres vivos más típicamente mediterráneos.
Los fenicios, al llegar por primera vez a nuestras costas, los confundieron con damanes,
únicos mamíferos semejantes que habitaban sus tierras a los cuales denominaban shaphan, por lo que la
tierra recién descubierta la denominaron I-Shaphan-im, que podría traducirse como “tierra de damanes”
o “tierra de conejos”. Los romanos, ya se sabe, latinizaron ese nombre y lo transformaron en Hispania,
de donde con el paso del tiempo ha surgido la actual denominación de España, es decir, país de conejos.